La senectud en las personas

Los últimos años de vida son la vejez o senectud. En general, al envejecer el organismo se hace menos activo y la salud es cada vez más frágil. La muerte es el fin natural e inevitable de nuestro cuerpo. La expectativa de vida, así como la calidad de la misma durante la vejez, depende de los factores genéticos y ambientales. No podemos modificar nuestra herencia genética, pero si tratar de controlar los factores ambientales, fundamentalmente con la adopción de estilos de vida saludables.
La senectud va asociada a cambios, como que el cabello se vuelve blanco, pierde la fuerza y cae, se pierde masa ósea y muscular, salen arrugas y manchas en la piel...   Además, se producen cambios internos en el organismo, por ejemplo:

  • El sistema circulatorio transporta la sangre con menos eficiencia.
  • El sistema respiratorio es menos eficaz y los pulmones intercambian menos aire que en la juventud.
  • Los órganos de los sentidos se deterioran y se pierde oído y vista.
  • Los riñones tienen problemas para funcionar a pleno rendimiento.
  • Los nervios son menos eficientes, por lo que los reflejos se hacen más lentos.
Las personas ancianas son de gran utilidad en la sociedad y en el hogar, ya que a lo largo de los años han acumulado mucha experiencia. Tal vez no puedan realizar trabajos en los que se necesite gran condición física, pero, gracias a su experiencia podemos aprender mucho de ellos.         

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